Nuevas turbulencias en el precio del tabaco

Los movimientos de precios realizados por algunas tabacaleras en la última semana han encendido todas las alarmas en el sector, tanto entre los distribuidores como entre los estanqueros españoles, que temen una guerra de cambios de precio similar a la ocurrida en 2006 y que llevó a la ruina a no pocos propietarios de licencia.

Todo empezó el pasado 30 de abril, cuando British American Tobacco (BAT) anunció una subida de 10 céntimos en dos de sus referencias, Luky Strike y Pall Mall. Dos semanas más tarde, el 10 de mayo, y como suele ser habitual, otra Compañía, Imperial Tobacco anunciaba un alza similar en otras dos referencias, Fortuna y Nobel. La intención era, al menos aparentemente, aumentar el margen de beneficios de todos los actores del sector, desde productores hasta estanqueros, pasando por el Gobierno.

Sin embargo, la tendencia alcista se truncó repentinamente el pasado día 19 de mayo, cuando Phillip Morris anunciaba una bajada de cinco céntimos en L&M. La compañía colocaba así esta marca al nivel de otras referencias de low cost de la competencia y la situaba por tanto en una situación ventajosa en términos de relación calidad-precio. Para contrarrestar los efectos de este movimiento, al día siguiente Imperial volvía a bajar 10 céntimos en las referencias citadas, seguido por BAT.

Tras estos vaivenes, la Unión de Estanqueros se ha pronunciado solicitando al Gobierno una reunión para pedirle que intervenga y frene una guerra de precios que amenaza con llevar al sector a una situación similar a la vivida en 2006. En ese sentido, su presidente, Mario Espejo, recordó que por cada 20 céntimos de bajada, 16 corresponden a Hacienda, 1.6 a los estanqueros y el resto a los demás agentes, según Europa Press, por lo que el Gobierno es el primer interesado en evitar estar turbulencias.

Desde diciembre de 2010 no se habían vuelto a producir cambios de importancia en el precio del tabaco aunque unos meses antes, en octubre,  se mostraron inquietos por los movimientos realizados por algunas tabaqueras. Desde el gremio de los estanqueros ya se habla de “balancear” el tipo ad valorem respecto al específico y una actualización automática del impuesto mínimo, como medidas disuasorias.

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