Los estanqueros siguen con atención los últimos movimientos en el precio del tabaco

Las últimas cuatro semanas han sido de tensa calma en el sector tabaquero y el gremio de los estanqueros desde que a mediados de septiembre se iniciaran de nuevo bajadas de precio en distintas marcas. Y no es para menos: la lucha entre las llamadas Premium y las low cost ya generó una escalada bajista en 2006 que ocasionó graves pérdidas, particularmente entre los estanqueros que vieron rebajado de golpe el precio de parte de su stock de tabaco y deberion asumir en solitario las pérdidas.

Las causas de este tipo de movimientos son varias. Por una parte influye la prohibición de realizar publicidad de marcas de tabaco más allá del packaging y los espacios de venta lo que obliga a la industria a competir con el precio. Por otra parte hay que contar con la crisis económica, que está llevando al fumador a buscar precios menores y por lo tanto a fumar tabaco low cost, picadura y los llamados cigarritos rebajando, todavía levemente, la histórica primacía de las marcas Premium.

Y  finalmente y sobre todo debe tenerse en cuenta la normativa de precios e impuestos ya que en España los cigarrillos están gravados (IVA aparte) de dos formas: con una tasa porcentual sobre el precio (ad valorem) y otra fija sobre cantidades (10,20 euros/ 1.000 cigarrillos). Esta última es la clave que explicó la última guerra de precios y también su solución ya que ante la escalada bajista el Gobierno aprobó un impuesto mínimo que impide vender por debajo de 91,3 euros por cada mil cigarrillos. De este modo se puso la barrera en 2,85 euros por cajetilla y ahora la industria solicita que suba para situarlo en 3,10 euros. De no hacerse, las marcas Premium amenazan con bajar sus precios y arrasar con el mercado ya que su cuota de consumo les permitiría barrer literalmente a la competencia, aún a costa de no tener beneficios durante algún tiempo.

En medio de la cadena, como apuntábamos, se encuentra el estanquero que puede despertar un día con la noticia de que se ha rebajado el precio de venta de un producto por el que ha pagado un precio superior con lo cual su stock pierde repentinamente una parte de su valor. Por el momento algunas tabaqueras como Imperial Tobacco y British American Tobacco han paralizado movimientos comerciales e incluso han dado marcha atrás en las últimas rebajas de precios. Ha sido la respuesta a una posible reacción del Gobierno, que podría subir de nuevo el impuesto mínimo este mes, como reclamaba parte de la industria, y evitar la citada guerra de precios.

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